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La noche feliz de Espartaco        

Cuajó e indultó a un novillo de la divisa de Teófilo Gómez

El destino le tenía reservada a Juan Antonio Ruiz "Espartaco" una alegría que quizá nunca imaginó: deleitarse toreando en la intimidad de la centenaria plaza San Marcos, y sentir el inmenso cariño de la afición mexicana, en una noche de luna llena, plena de felicidad.

Y es que su paso por México fue tan breve y espaciado que, por esos azares de la vida, el torero de Espartinas se quedó inédito en esta orilla del Atlántico, hace ya tantos años.

Sus dos actuaciones en Guadalajara de 1981, en el cincuentenario del empresario Ignacio García Aceves, y su tardía confirmación de alternativa en la Plaza México de 1999, fueron tan fugaces como intrascendentes tardes, lamentablemente para un torero de época que aquí pasó inadvertido.

Pero esta noche en Aguascalientes, Espartaco vino a recuperar el tiempo perdido. Nunca es tarde, más aún si el intenso carisma de su sonrisa se iba a proyectar con tal fuerza entre la gente. Porque ya desde ayer, en el Monumental, se había quedado pasmado con la entrega que el público prodigó a Enrique Ponce y El Payo. Estaba admirado con esa pasión de la gente, la misma que hoy vivió en carne propia.

Y fue con un novillo de Teófilo Gómez, que embistió con calidad a su terso capote, en lances suaves, mecidos, lentos. Esa misma cadencia permeó durante el resto de su actuación, en una faena plagada de temple y ritmo. Eternos fueron sus redondos, con la gente volcada, coreando olés desde las entrañas, sorprendida y extasiada, a la misma vez, con aquella cátedra de muletazos que fueron caricia pura.

Espartaco no se creía que el toro mexicano duraba tanto y en un par de veces se fue a cambiar el estoque simulado por el de verdad. Pero el público le pedía que siguiera toreando, que no interrumpiera aquella faena de solera en la que su muleta embelesó las dulces embestidas de "Querido Gordo", como el maestro de Saltillo le decía a Miguel, su bisoño, el dueño de sus anhelos toreros.

Y aunque el novillo no era de indulto, la gente pidió el perdón para el de Teófilo Gómez con insistencia y así se fue de regreso a los corrales, luego de haber colaborado a raudales para que se viera el arte de una figura que cubrió toda una época.

La vuelta al ruedo de Espartaco fue apoteósica, con la gente aplaudiendo a rabiar, lanzando sombreros que él recogía con un regocijo especial, casi como un chiquillo al que traen maravillosos regalos los Reyes Magos. No cabía de gusto, de satisfacción al saludar por última vez antes de marcharse a hombros, por la puerta grande.

El otro pasaje intenso de la noche fue la faena de Guillermo Capetillo, que celebraba 60 años de su nacimiento. Y el hijo del inolvidable "Capeto" festejó con unos muletazos templados, de figura relajada, sentimiento grave y compás apenas abierto, detalles sueltos que calaron en el tendido.

Las dos medias verónicas de Ortega Cano, de muñecas rotas, fueron como chispazos de juventud tocada de fragilidad. El toreo por la cara y de pitón a pitón de Fermín Espinosa rememoraron la grandeza de su padre. Pepe Luis Vázquez pasó de puntillas, sin ninguna opción de lucimiento, y Zotoluco se afanó, vestido de charro, en agradar hasta con un novillo de regalo.

Pero todo aquello fue sólo el escaso complemento de una faena grande, la de Espartaco, que permanecerá en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de presenciarla en esta noche cálida en la que el recuerdo de Miguel Espinosa "Armillita" habitaba la plaza.

Ficha
Aguascalientes, Ags.  Festival en recuerdo de Miguel Espinosa “Armillita”. Casi lleno en noche templada. Novillos de distintas ganaderías, en el siguiente orden: Santa Bárbara, San Pablo, La Estancia, Teófilo GómezJosé Barb, San Miguel de Miniahuápam Begoña, de los que sobresalió el 4o. que fue indultado. José Ortega Cano: Vuelta. Fermín Espinosa “Armillita”: Vuelta. Guillermo Capetillo: Vuelta tras aviso. Juan Antonio Ruiz “Espartaco”: Vuelta tras indulto. Pepe Luis Vázquez: Ovación. Eulalio López “Zotoluco”: Palmas y ovación en el de regalo. Incidencias: Destacó en banderillas Sergio González, que bregó con temple y clavó un gran par al 4o. El novillo indultado se llama "Querido Gordo", número 547, cárdeno oscuro. Asistieron al festejo el Gobernador del Estado, Martín Orozco, y la alcaldesa de Aguascalientes, Tere Jiménez.

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