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Adame y Castella, a hombros en Monterrey       

Juan Antonio cortó dos orejas y Sebastián lo hizo ante uno de regalo

Juan Antonio Adame volvió a ser profeta en su tierra, al desorejar al sexto toro de la tarde, en una larga y maratónica corrida de toros en la que el francés Sebastián Castella también le tumbó los dos apéndices a un toro de regalo.

Fue esta la celebración por los 15 años de alternativa de Adame, el torero regiomontano, en la que compartieron cartel con el tlaxcalteca Sergio Flores, que cortó una al tercero del festejo y con el hispano Ginés Marín, quien por sus yerros con el acero se fue con las manos vacías.

Mención especial merece el publico, que aunque no hizo la entrada esperada en los tendidos, aguantó un dilatado festejo de casi cuatro horas de duración, en el que hubo nubes amenazantes y viento fuerte, antes de que Castella bordara al de regalo, con el que obtuvo el ansiado triunfo que se le había negado en su lote correspondiente.

El de Beziers pudo dibujar armoniosos muletazos en una pieza pulcra con la mano diestra, y un bello cambio de mano por la espalda antes de que su primer enemigo se rajara en el ultimo tramo de la faena, que además malogró con la espada a la hora buena.

La faena al segundo de su lote invitaba a saborear un delicioso manjar, después de que Sebastian la iniciara tomado del olivo, a la usanza antigua, pero las dificultades que el toro fue desarrollando durante la lidia terminaron por echar por la borda la ilusión de los aficionados.

Era imposible que Castella no tocara pelo en esta tarde, por lo que sin mucho pensarlo, en el momento adecuado antes de que iniciara la faena del octavo, decidió regalar al primer reserva de nombre "Rodin", de Arroyo Zarco, al que le cuajó una maravillosa y exquisita labor por ambos lados, que hizo vibrar a los tendidos y que tras coronar con la espada, dejó ver por fin al Castella triunfador que la afición ansiaba aclamar.

Adame, por su parte, se sobrepuso a una primera labor en la que el público de su tierra se mostró un tanto frio, no logrando "prender" la tarde, ni arriba ni abajo, y que solo tuvo eco cuando el regio sepultó un estoconazo en buen sitio que hizo doblar al burel, pero para su mala fortuna en dos ocasiones el puntillero Reyes Pérez lo levantó, enfriándose entonces la petición de oreja.

Mentalizado en el triunfo, Adame salió por todas ante el sexto, otro buen ejemplar de Boquilla del Carmen, al que lanceó con sabor y gracia y en el que lució en un quite por caleserinas en el centro del ruedo.

Luego del brindis a Carlos de la Garza, hombre fuerte del también empresario Carlos Bremer, el espada norteño se dejó ver con un emocionante péndulo, que fue seguido con una serie de muletazos de gran largueza, en los que enganchó al toro "de aquí hasta allá", dando la vuelta a la tortilla de lo acontecido con el primero de su lote y logrando unificar en cálidos olés al respetable que le jaleó su labor muleteril y vibró de gusto en los tendidos.  

Una media ración de acero fue suficiente para que la petición fuera unánime y que el juez, Antonio Quiroga, sacara los dos pañuelos blancos de inmediato, proclamando en son de triunfo al diestro.

Sergio Flores volvió al albero regio solo para recordar que en él hay un buen torero y que sus triunfos se aquilatan por su variedad y buen gusto con los que teje su labor con los trastos en cada toro que se asoma por la puerta de chiqueros.

El de Apizaco templó las embestidas de "Machito", que como sus hermanos llevó nombres alusivos a la comida norestense, y que resultó de buen juego para deleite del espada tlaxcalteca. Mató de entera trasera y desprendida pero de efectos mortales y cortó su única oreja del festejo. El segundo adoleció de calidad y se compaginó con un desafortunado manejo con la espada, escuchando un aviso.

Y Ginés Marín volvió por segunda ocasión ante la afición local, otra vez entrando en sustitución del peruano Roca Rey que tal parece que ya le tiene tomado el pulso a los regios.

Sus dos faenas, sin corte de orejas, pero sí dejando un gran destello de calidad y finas hechuras, justificaron su presencia en el cartel al que llegó como triunfador de San Isidro pasado y al que regresa intacto, tras ser aclamado por los regios con el grito consagratorio de "¡torero, torero!"


Ficha

Monterrey, N.L.- Tercera corrida de la temporada. Plaza Monumental. Media plaza, en tarde nublada y con algunas ráfagas de viento. Ocho toros de Boquilla del Carmen y uno de Arroyo Zarco (9o., de regalo), de buena presencia y juego variado, entre los que destacó el 9o., premiado con arrastre lento. Pesos: 520, 530, 520, 518. 522, 480, 515, 540  y 540 kilos. Sebastián Castella (malva y pasamanería en negro): Palmas, silencio y dos orejas en el de regalo. Juan Antonioo Adame (verde y oro): Palmas tras leve petición y dos orejas. Sergio Flores (tabaco y plata): Oreja y palmas tras aviso. Ginés Marín (tabaco y oro): Palmas tras leve petición y silencio. Incidencias: Se despidió el monosabio José Humberto Vázquez, tras 46 años de servicio, y dio una vuelta al ruedo a la muerte del 4o. Saludó el banderillero Gustavo Campos en el 5o., así como el picador Lalo Rivera en el 6o.


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