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Jerónimo corta la única oreja en Autlán       

A un toro de San Isidro, en la tercera corrida de carnaval

El refranero popular mexicano es un gran tesoro. Difícilmente habrá una situación o circunstancia, en la que no encontremos un refrán que venga al caso. Es el caso del festejo de éste domingo en la tercera corrida del carnaval autlense. Va: "Hay veces que nada el pato, y hay veces que ni agua bebe".

Porque los alternantes de hoy –como casi todos– salimos sedientos de la plaza.
Excepto el ya entendido público de ésta tierra, quienes apreciaron en toda su valía, el encomiable empeño que pusieron los toreros, y a través de todo el festejo, se mostraron respetuosos con los espadas… y hasta con los ganaderos. La corrida compuesta por dos hierros: La Concepción y San Isidro, bien presentados, con edad y trapío, aunque muy disparejos de romana, hoy no quisieron –como bien saben hacerlo– darle agua al gallo de la pasión.

Cabría destacar al primero de la tarde –un ejemplar de San Isidro– al que por los 600 kilos anunciados, la verdad, no parecía que fuese a durar en la lidia; pero al césar lo que es del césar fue materia propicia para una de esas faenas al aire de Jerónimo Aguilar.

Su toreo de capa flotó impregnado con ese aroma a la mexicana que tanto nos gusta. El compás abierto, la barbilla encajada en el pecho, y un sabroso acompañamiento con el giro de la cintura a un capote arrastrado en la arena.

La plaza rugió durante una faena de muleta por ambos lados, a la que el torero poblano salpicó del picante que le dan los oportunos detalles de buen gusto. Trincherazos, molinetes, abaniqueo por la cara, y hasta un remanguillé, muy celebrado por la parroquia. Qué placer ver en ese plan a Jerónimo; pero luego vino los interminables fallos con la espada, que se llevó al infierno los trofeos que no cortar con la toledana.

Con el segundo de su lote, el torero no tuvo tela suficiente para cortar, pero hombre, no se vale, aquí sí que emparejó los papeles con una eficaz estocada que era la que requería la faena del abre plaza. Hasta mereció un trofeo, el único que se concedió en la tarde.

Con el capote, no mucho que escribir a casa, pero con la franela nos deleitó el potosino con ese toreo templado lleno de torería. Al inicio, el lado izquierdo era el potable; pero a fuerza de torearle muy bien por ese lado terminó haciéndolo por el derecho también. La calidad del potosnio ahí quedó. Lástima que faltó finura y mayor prontitud para matar, y que el puntillero no haya levantado al toro. Luego falló varias veces con la espada de cruceta. Otro gozo, al pozo.

El quinto en el orden, de San Isidro, segundo de su lote, seguramente hará pasar algún coraje a sus criadores.

Y con el hispano Paco Ureña, quien se presentaba en el reducido ruedo autlense (que apenas mide 29 metros de diámetro), la suerte, no solamente le dio la espalda, si hasta parecía muy enojada con él. Eso sí. Hay que reconocerlo, como lo hicieron los autlenses, de que se jugó la vida delante un toro incierto y complicado de La Concepción, ni hablar; se la jugó como todo un señor. La plaza entera le llamó a recibir una respetuosa y alentadora ovación en el tercio.

Con el toro que cerró plaza, Ureña tuvo el buen gusto de enviar pronto al destazadero a un ejemplar que más valía despachar así, pues el de San Isidro se defendió demasiado pronto. No hay porque hacer tragar al público algo a todas luces imposibles. Mañana será otro día. Nuevas esperanzas por una gran tarde de toros con la presencia en el cartel de Enrique Ponce, Arturo Macías y Juan Pablo Sánchez, quienes lidiarán la segunda corrida de Los Encinos.

Ficha
Autlán de la Grana, Jal. – Plaza "Alberto Balderas". Tercera corrida de carnaval. Tres cuartos de entrada en tarde templada, con algunas ráfagas de viento. Tres toros de La Concepción (2o. 3o. y 4o.) y tres de San Isidro, correctos en presentación, de poco juego en su conjunto, de los que destacó el 1o. Pesos: 600, 450, 505, 459, 577, 510 kilos. Jerónimo (azul rey y oro): Silencio y oreja. Fermín Rivera (verde olivo y oro): Silencio tras aviso en su lote. Paco Ureña (azul marino y oro): Ovación y silencio. Incidencias: Sobresalió en la brega Diego Bricio, que lidió con temple al 4o., y en varas Eduardo Reyna “El Pito”. Los Recortadores Goyescos Españoles realizaron sus suertes con un toro de La Concepción, corrido en séptimo lugar, y dieron vuelta al ruedo. 






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