Y le gritaron "¡Torero!" a El Zapata        

El tlaxcalteca fue paseado en hombros al lograr el triunfo

Con desparpajo y variedad que se traducen en alegría por jugarse la vida, el tlaxcalteca Uriel Moreno "El Zapata" se erigió triunfador de la cuarta corrida de temporada en la Monumental de Mérida tras el corte de dos orejas y la consecuente salida a hombros, para un golpe de rotundidad, seriedad y seguras repercusiones positivas ante un corridón de San Miguel de Mimiahuápam.

Y es que cuando sale el toro, se vive la esencia de la fiesta, el toreo verdad, en el que se recreó el tlaxcalteca poniéndole cabeza clara, recursos, mostrando interesante madurez, pero también profundidad, captada a cabalidad por la enterada afición que valoró arista por arista del festejo y terminaron por gritarle "Torero".

Mención especial merece el encierro enviado por los ganaderos de San Miguel de Mimiahuápam, para retrato de los aficionados -de los que rehúyen las figuras- con el dato histórico de haberse lidiado un toro de 620 kilogramos, justo al celebrarse el 89 aniversario de la plaza.

Toros largos, musculosos, con edad y comportamiento como tales, grandes cornamentas y de juego desigual, provocando tres tumbos, todos empujando a las cabalgaduras y de los que destacó el corrido en primero lugar.

Así pues, la corrida estuvo llena de matices y fue el primer espada, Uriel Moreno “El Zapata”, quien le puso nombre a la corrida merced a faena variada con capote y muleta lleno de frescura y seriedad ante un toro de imponente cornamenta.

El toro tuvo movilidad y el torero se gustó haciendo el toreo bueno, pleno de entrega, en faena que caló pronto en las alturas y que por si fuera poco coronó de certera estocada.

Con su segundo anduvo en la misma tesitura:  creativo, con recursos e inventiva con suertes como el “Ojalá” y con la muleta dejándose ver en la suerte del “Imposible”, sin dejar de lado la vuelta al ruedo que le hicieron dar los aficionados por el par de banderillas “Monumental” de su creación. Una faena con el sello de la casa, vaya. El toro no obstante no se prestó para faena de altos vuelos y por el contrario le apretó, más el torero ni se inmutó y además lo partió de certero espadazo asegurando la salida en volandas.

La parte dramática llegó con el español Manuel Escribano, quien enfrentó al citado toro de 620 kilogramos, que apenas iniciando la faena le pegó una voltereta de órdago. Valiente el hispano volvio para plantarle cara a un toro que se colaba y hacia hilo con comportamiento de adulto, gesto que le ovacionaron fuerte los aficionados.

Con su segundo, tampoco pudo ser, un toro incómodo que se colaba y con el que el diestro peninsular anduvo entre "espantàs".

El tercero en el orden, el hidrocálido Leo Valadez, no se acomodó con su primero, un toro de escaso recorrido y que poco se prestó para entrar en florituras. Y con su segundo, que soseaba, se distraía, con poco fondo, pues tampoco nada para contar en casa.


Ficha
Mérida, Yuc.- Plaza Monumental. Cuarta corrida de temporada. Entrada tres cuartos, Toros de San Miguel de Mimiahuapam, excelente presencia y juego desigual provocando tres tumbos a los varilargueros. Pesos: 580, 620, 590, 580, 545 y 520 kilos. Uriel Moreno "El Zapata" (azul celeste y oro), oreja y oreja. Manuel Escribano (vino de burdeos y azabache): Ovación y silencio. Leo Valadez (azul pavo y oro): Silencio y silencio. Incidencias: El juez Ulises Zapata, bien en el biombo de la autoridad.






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