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De Santiago gana el trofeo en GDL        

El potosino fue premiado con el trofeo "Manuel Capetillo"

Vaya triunfo del novillero potosino Ricardo de Santiago. Este joven tiene un futuro prometedor. Como virtud principal poseé lo que los taurinos de antaño decían: “cabeza torera”; porque piensa, resuelve y ejecuta en la cara los diferentes argumentos que le plantean sus enemigos.

Valiente, goza delante de la cara de los novillos; conecta de forma inmediata con el tendido y tiene además creatividad e improvisaciones de buen gusto. Claro, el público tapatío de le entregó, para merecidamente llevarse a su tierra, el codiciado trofeo “Manuel Capetillo”, por dos faenas que requirieron planteamientos diferentes.

El primero de su lote, tercero en el orden, si bien tuvo calidad, nobleza y son, requirió templanza en los engaños y en el corazón, para saber esperar las embestidas al ritmo exigente de "Redactor", un cárdeno oscuro, delantero de cuerna que fue abanto de salida, por lo que inteligentemente utilizó la brega. Lo llevó al caballo por tapatías muy aplaudidas.

Luego de la suerte de varas, vino un voluntarioso quite por mandiles De Santiago pidió los palos para dejar un par de cuarteos con entrega e improvisar en el tercero, un giro en la cara del morito y cuartear muy en corto por el pitón izquierdo. Sonora fue la ovación. En el tercio de muerte, la faena dio comienzo con ayudados por alto muy bien toreados –el de La Antigua estaba faltito de fuerza– culminados en el centro del ruedo la primera serie con la diestra fue templada, aunque tuvo un desliz al adelantarle un poquito la suerte.

Con eso tuvo para entender el ritmo, sitio y distancia que le exigía su enemigo. Por el izquierdo, no funcionó el novillo; pero recapituló y se echó la franela de nuevo a la mano derecha, para en seguida cuajar la mejor serie de la temporada. La inició con un trincherazo, al que ligó pases de temple y mano baja, para abrocharla con una arrucina, cambiarse la muleta a la izquierda y vaciarlo con un torerísimo pase de pecho. Vino otra serie con la diestra, que tuvo el colofón de la dosantina en la que aguantó una enormidad.

Cerró su labor con el pase de la vitamina, ligada con bernadinas muy ajustadas y abaniqueo por la cara. La plaza entera estaba de pie; pero cuando se perfiló a matar, aquello fue un cementerio, por el silencio respetuoso cuando Ricardo se perfiló a la suerte suprema. Y De Santiago se jugó el todo por el todo, cuando citó a recibir y… pinchó. Sin embargo, de nuevo cuadró al de La Antigua, y otra vez a recibir dejó una entera caída.

El novillo se amorcilló y sonaron hasta dos avisos. Se la juega de nuevo el torero, cuando le indica a su cuadrilla que se alejen del herido, que buscaba el conijo de las tablas. Acertó el novillero y por fin se entregó al puntillero. La plaza se llenó de pañuelos; pero, un pinchazo, una estocada defectuosa y dos avisos, imposible otorgarle trofeos. Mas tuvo un gran valor y fuerza, la apoteósica vuelta al ruedo en la "Nuevo Progreso".

El cierra plaza, segundo de su lote fue otra cosa. Bien presentado, como el resto del encierro, Literato le pidió el carnet de torero más cuajado –ésta fue su quinta novillada apenas. El pupilo de don Jorge de Haro desarrolló genio. El tercio de banderillas, cubierto por él mismo fue con base en dos cuarteos y un ceñidísimo quiebro con las banderillas cortas que había partido – como hace mucho no se veía– en la barrera, ante el regocijo del público.

Lo consiguió hasta el segundo intento, pero igual, a la gente la tenía ya en un puño. La ovación fue otra vez de pie. Humillaba el toro, sí; pero no regalaba las embestidas. Con entrega, se puso de rodillas para torear por alto, en el que a cada pase le ganaba terreno. Con las rodillas bien plantadas en la arena, se dio a cuajar redondos por la derecha. En un momento, se le venció tanto, que lo obligó a echar mano de la improvisación, y así, de rodillas resolvió al vaciar por alto en un momento que fue de mucho sobresalto para el tendido. Otra gran ovación. El peligro revoloteaba por todas partes, menos en el ánimo del torero.

Claro llegó el momento que se lo echó al lomo, con el único daño de la taleguilla por dentro del muslo derecho. Concluyó con manoletinas arropado por la entrega del público. Silencio sepulcral cuando se cuadraba a matar. La estocada fue entera a "topacarnero". A leguas se veía que decidió a como diera lugar, asegurar el trofeo. Todavía se levantó el novillo que se fue a buscar el cobijo de las tablas, donde se derrumbó. Una oreja que lo reafirmaba como el triunfador de Guadalajara. Que no es cosa poca.

Otro jovencísimo, el rejoneador queretano, Santiago Zendejas cayó de pie en Guadalajara. También hubo de enfrentar a dos enemigos de diferente condición. Por cierto, los dos tuvieron muy buen juego –sobre todo para los de a pie.

Con el abre plaza era evidente que Zendejas estaba presionado por el escenario. Por fortuna, con su buen quehacer con su primorosa cuadra, de pelajes hermosos, buenos toreros, valientes los lusitanos y luso árabes tomó confianza y refinó la puntería en banderillas, en el que destacó uno a dos manos. Toreo de costado, piruetas y paso a los forcados. Tonatiuh Lailson la realizó muy de largo, donde muy bien se templó, y conseguirla al primer intento. No hubo suerte con el rejón de muerte, pero los tapatíos le llamaron al tercio a recibir una ovación, misma que compartió con Lailson.

El segundo tuvo mucho empuje desde su salida. Aquí, Santiago ya era dueño de sus emociones y se la jugó con un solo rejón d castigo. Realizó una labor del gusto del público, por su buena monta y alegría en su desenvolvimiento. Destaco un par de quiebros muy ceñidos, un garapullo al violín, dos banderillas de cortas, y una buena estocada, que le significó el corte de una oreja. La vuelta fue en compañía de don Jorge de Haro. Bien merecida ganadero.

Por su parte, los Forcados Mexicanos prendieron los tendidos con una pega al segundo intento que estuvo a cargo de Edgar Ángeles, quien aguantó la reunión, a pesar de que en un momento, se quedó solo prendido de la testuz de "Cuentista". También acompañó al rejoneador en la vuelta al ruedo.

Mí paisano, Arturo de Alba, como dice el dicho, de todas mis complacencias, hoy no tuvo fortuna. Intentó regalarnos su expresión que tanto nos gusta; pero hizo falta más, bastante más. Ni modo. Hay tardes así, en que la esperanza no se ve premiada. Torero fino y ortodoxo, De Alba requiere de mayor entrega. Ánimo torero. Vamos, hoy no ayudó, ni que de nuevo, el Jefe de Callejón hiciera al mismo tiempo, de autoridad y de apoderado del de la tierra.

Lo que sigue es un compás de espera, hasta el próximo serial de febrero del venidero 2018.

Ficha

Guadalajara, Jal.- Plaza "Nuevo Progreso". Un quinto de aforo, en tarde soleada. Novillos de La Antigua, de buena presencia, de los que destacaron por su calidad 1o.(aplaudido en el arrastre), 3o. y 4o. Pesos: 420, 445, 440, 425, 460, 435 kilos. El rejoneador Santiago Zendejas: Ovación y oreja. Arturo de Alba (purísima y oro): Silencio y ovación tras aviso. Ricardo de Santiago (azul pavo y oro): Vuelta tras dos avisos y oreja. Incidencias: Al término del paseíllo, la empresa ETM, las Peñas taurinas, "Mal de Montera", "Autlán en Guadalajara", la Peña "Guadalajara" y la "Peña infantil", le rindieron un sencillo, pero emotivo homenaje al decano de la prensa taurina de Guadalajara, Manuel Barbosa Delatorre, quien emocionado recibió una ovación cariñosa en el centro del ruedo de la Nuevo Progreso. Al concluir el festejo, el  potosino, Ricardo de Santiago recibió de manos de la empresa, el trofeo "Manuel Capetillo" que lo reconoce como el novillero triunfador de la temporada 2017. La Peña Taurina Guadalajara, le entregó también el trofeo "Estoque de Plata".







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