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Corrida triunfal en Monterrey       

En la que el diestro Sergio Garza tomó la alternativa

Con festejos como el que se dio anoche en la Monumental Monterrey, la afición regiomontana seguramente estará de vuelta en los tendidos muy pronto, lista para paladear tardes de buen sabor que obligarán a la empresa a replantear su calendario y, ¿por qué no?, seguir apostar en el futuro con combinaciones interesantes.

Y es que cuando la afición percibe que habrá una actuación justificada por parte de los toreros en turno, el reflejo para bien en la taquilla se hará notar, a pesar del alto costo de las entradas y de las incomodidades que hay para llegar a la plaza.

Un veterano héroe de mil batallas, como lo es Pablo Hermoso de Mendoza, quien tiene a su relevo generacional viajando y aprendiendo de él, continúa con el idilio que lo envuelve en esta plaza y en la que el triunfo es su mejor aliado, en todas las tardes que se le anuncia.

Pablo vio salir por la puerta de chiqueros a tres ejemplares, su primero de Marrón que se apuntaba una embestida sensacional, pero que se despitorró en un burladero. Su lugar lo ocupó el primer sobrero con el hierro de Bernaldo de Quirós, en el que estuvo arrollador.

Sobre los lomos de "Alquimista", el estellés atemperó la embestida un astado reservón que nunca se entregó, mediante dos rejones de castigo bien puestos, antes de arrancar los aplausos con "Berlín" en las cortas  y perfilar su nueva hazaña montando a "Deco" para las cortas y con "Nevado" en el tercio final, con los que se ganó a ley las dos orejas.

Al quinto, este de Marrón, le entregó por cuentas una excelsa monta sobre "Barrabás" con los rejones de castigo, como preámbulo a una trepidante faena medular sobre "Disparate" y "Donatello" con los que cargó el peso de su actuación con las banderillas, a pesar de que no cortó orejas.

En la lidia a pie, Sebastián Castella rubricó dos faenas despaciosas, buena la de "Guitarrista", en la que sobresalieron cambiados de mano muy artísticos cual pinceladas salidas de la mano de Renoir.  

Pero si buena había sido esta, la que cuajó en sexto lugar a "Pingüino", no tuvo punto de comparación, dibujando una verdadera obra maestra que cautivó a los casi 7 mil aficionados que a una sola voz le aclamaron con el grito de ¡torero, torero!, con el que devolvieron al de Beziers, su cálido aplauso y cariño.

En medio de sepulcral silencio, ofició con la espada dejando una entera en buen sitio que hizo rodar sin puntilla al de Santa Barbara, para cortarle la dos orejas.

Juan Antonio Adame, que tenía mucho tiempo sin torear, se había ido por delante para los de a pie, luego de aprovechar las bondades de su toro, al que supo encontrar la distancia y cuajarle una enorme faena con temple, belleza y recorrido.

Sus 14 años de alternativa y sus 125 corridas de toros se manifestaron en esta noche triunfal para el torero regio, quien dedicó su triunfo al empresario Carlos Bremer, uno de los pilares del "Shark Tank" mexicano, como implorando su ayuda para una nueva aventura en los ruedos, después de un prolongado ayuno en el que solo en los tentaderos se le vio actuar.

Y sí, con las orejas de su enemigo, llamado "Serenado", Adame recorrió en son de triunfo el anillo regio, mientras que el de Santa Barbara, era despedido con un merecido arrastre lento.

La faena al sexto tuvo buenos trazos y, de nueva cuenta, en su andar, en sus pellizcos en los trazos y en hasta en cómo salir de las series, su figura pareció recordar a la del maestro Manolo Martínez, quien de seguro le echó una mano para que en la esta noche la figura de Adame brillara al lado delas figuras.

En la maratónica corrida que se extendió por casi tres horas, Sergio Garza se convirtió en el matador de toros regiomontano número 64, con el toro "Alfarero", en el que estuvo discreto.

En el último del festejo, octavo de la noche, mientras que los tres alternantes ya habían asegurado la puerta grande, Garza salió como un jabato y en el centro del ruedo ligó tres estrujantes largas cambiadas, ante el griterío enloquecedor del público.

Al ejecutar la cuarta, el toro se lo llevó de encuentro, dejándolo inerte en la arena, mientras que sus familiares gritaban horrorizados al ver cómo se lo llevaban a la enfermería, temiéndose lo peor en ese instante.

Al cabo de unos minutos el novel regio salió al ruedo, maltrecho y desgarbado, para tomar la muleta y cuajar una faena inspirada en su vocación y ganas de ser torero, con una gran actitud de torero valiente y tremendista, que asustó por su afición al propio padrino Castella, quien cuidó hasta el menor detalle para evitar que su ahijado fuese empitonado.

Aun así tres veces más Sergio fue revolcado, ¡y tres veces más se puso en pie de lucha, hasta arrancar los aplausos! Mató de estocada defectuosa y dos golpes de descabello perdiendo las orejas y el rabo que ya tenía ganadas, siendo premiado con un apéndice que le supo a gloria.

Al final como premio a su esfuerzo, su padrino lo premió llevándolo con ellos en la salida a hombros triunfal, en la que los verdaderos triunfadores fueron la afición y el espectáculo que volvió a renacer como hace mucho tiempo no sucedía en esta plaza.

Durante el festejo, tras la lidia del segundo de la noche, el matador y subalterno Mauricio Flores puso fin a su carrera taurina de 30 años en los ruedos, y Lalo Rivera, el picador potosino, fue el encargado de cortarle el añadido en presencia de todos sus compañeros de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, quienes lo acompañaron en una sentida vuelta al ruedo.

Tras el despeje de cuadrillas y el minuto de aplausos en memoria del rejoneador Evaristo Zambrano, las agrupaciones periodísticas y de locutores de Nuevo León distinguieron las trayectorias en los Medios de Sergio Amézquita, Roberto Flores de la Rosa y quien esto escribe, así también la peña taurina "El Toreo", reconoció la labor del ganadero Manuel Sescosse y del juez de plaza, Antonio Quiroga Escamilla.

Previo a la corrida, en el patio de sombra se develó una placa en recuerdo al aniversario número 52 de alternativa del matador regio Joel Téllez "El Silverio", quien la recibió en Palma de Mallorca, España, el 10 de octubre de 1965.

Ficha
Monterrey, N.L.- Monumental Lorenzo Garza. Corrida extraordinaria. Poco menos de tres cuartos de entrada (unas 7 mil personas) en noche agradable. Un toro de Marrón y otro de Bernaldo de Quirós (sobrero sustituto de uno de Marrón que se partió un pitón) para rejones y seis de Santa Bárbara, buenos en general y de los que sobresalió el cuarto que recibió arrastre lento. Pesos: 450, 480, 520, 540, 500, 530, 546 y 485 kilos. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y palmas tras aviso. Sebastián Castella (tabaco y oro): Palmas y dos orejas. Juan Antonio Adame (verde olivo y oro): Dos orejas y palmas. Sergio Garza, que tomó la alternativa (blanco y oro): Palmas y oreja. Incidencias: Garza tomó la alternativa con el toro "Alfarero", número 28, con 450 kilos. Al término del paseíllo se rindió un minuto de silencio a la memoria del rejoneador Evaristo Zambrano, fallecido en los últimos días.

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