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Rodrigo Santos: Con la frente en alto        

El rejoneador potosino cortó dos orejas en su despedida

Rodrigo Santos se despidió de la Plaza México con un importante triunfo de dos orejas, y siendo fiel a su filosofía del toreo, la de entregarse todas las tardes con esa temperamental afición que no le cabe en el cuerpo. Y la aclamada salida a hombros fue el reflejo del cariño del público, que se ha extendido a lo largo de estos 26 años que abarcan una trayectoria marcada por su profesionalidad.

Qué bueno que fue en una corrida de rejones, como tenía que ser. Y entre aquella tarde del 18 de marzo de 1990 y ésta del 18 de diciembre de 2016, ha toreado casi 900 corridas, una cifra difícil de alcanzar para un rejoneador, lo que le otorga un sitio de privilegio en los anales del toreo a caballo en el país.

Disfrutó Rodrigo este festejo al lado de dos jóvenes compañeros, como son su paisano Jorge Hernández Gárate y Emiliano Gamero, que también firmaron faenas importantes, algunas con mejor acabado y más eficacia con el rejón de muerte, pero toreando con determinación en sendas actuaciones en las que queda demostrado el crecimiento que ha tenido el rejoneo en México en la última década.

Es verdad que no acudió tanto público a esta corrida como se esperaba, en virtud de que hacía dos décadas que no había un festejo de rejones en la capital, pero también quedó de manifiesto que el espectáculo a caballo tiene un gran valor, que entusiasma a la gente, y con el excelente complemento de los forcados, el público goza mucho.

Ojalá que el proyecto no se abandone, que la empresa comprenda que es necesario apuntalar la corrida de rejones en La México, y que su inercia contribuya a que en otras ferias de relieve, sobre todo en las que se conforman de varias fechas, siempre exista este espectáculo alternativo que tiene muy buena aceptación entre el público.

De ello se han encargado varios rejoneadores desde hace tiempo, con Rodrigo Santos a la cabeza, gracias a esa veteranía que ha superado muchos avatares en su carrera, incluidas cornadas, fracturas, lesiones diversas y un aguante tremendo para llegar a estas alturas de su carrera.

Después de una lidia aseada al toro que abrió plaza, en el que buscó lucir montando a "Cabaret", con el que hizo algunos quiebros ante la dificultad de un toro que no se empleaba lo suficiente para poder reunirse en los embroques. Un par de pinchazos, medio rejón y un golpe de descabello fueron el balance final de su esforzada labor.

Pero lo mejor vendría en el cuarto, porque desde el comienzo de la lidia se afanó en triunfar y lo consiguió, con un toro que tenía transmisión pero que acudía con la cara a media altura. Rodrigo le pisó el terreno y le buscó las vueltas con decisión, siendo la parte medular de su faena montando a "Dejidor", con el que clavó banderillas yendo de frente con mucha verdad, bajo el son de "Las Golondrinas" y su melancólicos acordes.

Y después de brindar a todo el público en los medios, entró a matar con entrega y colocó un rejón de muerte en todo lo alto, así como siempre se ha comprometido a matar, arriba y sin ventajas, del que el toro rodó sin puntilla, en uno de los momentos más toreros de la tarde. Las dos orejas de "Campanito", número 152, negro, con 490 kilos sobre los lomos, fueron a parar a sus manos para poner broche de a su valiente trayectoria.

Emiliano Gamero estuvo a punto de acompañar a Santos en la salida a hombros, si no hubiera sido porque malogró una excelente faena al sexto, un toro feo de tipo y distraído que no aportaba ninguna emoción a la lidia. Sin embargo, el rebelde caballista capitalino hizo hasta lo indecible por estar bien y demostró que ha avanzado mucho en su doma y en el conocimiento de los terrenos que pisa.

Así clavó banderillas de manera formidable sobre los lomos de "Casanova", el expresivo tordo con el que calentó el ambiente con ese carisma que le caracteriza. De ahí pasó a torear con "Encanto" y luego con "Presagio", en medio del entusiasmo colectivo y ante la falta de entrega del toro. Un pinchazo hondo no fue suficiente para terminar con la vida el de Rancho Seco y fue ahí, con la espada de cruceta, con la que echó por los suelos lo que había conseguido en una faena en la que todo lo había hecho él.

De esos dos amargos avisos que escuchó en el sexto se compensó la entonada faena al tercero, uno de los toros que, sin ser nada del otro mundo, colaboró en el lucimiento de Gamero, que toreó con seguridad y hasta se dio el lujo de hacer la "gamerina", esta suerte que inventó en México hace tiempo, y que consiste en galopar por la grupa alternando los lados, lo que entraña una gran dificultad.

A este toro le cortó una oreja de ley y quizá no le entregaron la segunda oreja que pidió la gente con fuerza, porque el rejón de muerte había quedado un tanto trasero y desprendido. Pero ahí queda el esfuerzo de Gamero en una tarde que, seguramente, le abrirá más puertas.

Para Jorge Hernández también hubiera sido muy importante triunfar el día de hoy, pues ciertamente atraviesa por el mejor momento de su carrera, pues está más maduro centrado que nunca, y así lo demostró con caballos estrella de su cuadra, como "Valladolid" y "Rafaelito", con los que toreó muy bien, y hasta se dio el gusto de pedir un sombrero de charro para ejecutar unos lances ecuestres que tuvieron temple y gracia. Cuando tenía ganada la oreja de ese quinto toro, no estuvo fino a la hora de matar. Pero al margen de esta adversa circunstancia, manifestó lo que ya viene haciendo en cosos de provincia con frecuencia. Y eso debe ser algo que lo tenga satisfecho.

Mención aparte merecen los dos grupos de forcados que hoy actuaron, y aunque los de Mazatlán les ganaron la partida a los Mexicanos, ahí queda la raza de estos auténticos apasionados de la Fiesta, que hoy dejaron claro esa vocación tan grande para seguir haciendo historia, casi a 38 años de que esta tauromaquia portuguesa se arraigó en México.

Las pegas más toreras las hicieron el René Tirado -al segundo toro de la corrida-, luego de sobreponerse a una fuerte paliza de la que sacó corte en el labio superior, y otra que corrió a cargo de su hermano Carlos, en el sexto, al primer intento y con una excelente técnica en la que se dio el gusto de darle ventajas al toro, algo similar a lo que había hecho Noel Vega en el cuarto toro, que también estuvo formidable.

Los Forcados Mexicanos no pudieron consumar la pega al quinto toro, hasta en tres ocasiones, de las que debieron levantarse para intentarlo nuevamente, siempre con muchas agallas. Pero sí que pegaron muy bien al tercero, que era un zapatito, y al que su cabo, Tonatiuh Laislon, que viene de una severa lesión, sacó la casta por el grupo y realizó una bonita pega al único toro que realmente humilló para que la suerte se realizara con relativa facilidad, si cabe la expresión, porque delante de un toro, no hay nada que sea fácil, ni muchos menos despedirse, que fue lo que hoy hizo Rodrigo Santos... con la frente en alto.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Décima corrida de la Temporada Grande. Unas 4 mil 500 personas en tarde fresca. Toros de Rancho Seco (el 5o., sobrero sustituto de uno que se despitorró), desiguales en presentación y hechuras, de poco juego en su conjunto, salvo el 5o. Pesos: 502, 485, 472, 490, 478 y 500 kilos. Rodrigo Santos: Palmas y dos orejas. Jorge Hernández Gárate: Vuelta con protestas y palmas. Emiliano Gamero: Oreja con petición y silencio tras dos avisos. Incidencias: Los Forcados Mexicanos sólo pudieron consumar dos pegas a sus tres toros, mientras que los Forcados de Mazatlán consumaron las tres pegas en sus respectivas intervenciones. El sobresaliente Alejandro Ayala realizó un quite por chicuelinas en el 2o. y otro por gaoneras en el 5o. El festejo tuvo una duración de 3:15 horas.

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