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El Payo avanza por su camino expresivo        

El queretano toreó con madurez, naturalidad y empaque

Octavio García "El Payo" sigue avanzando por el camino artístico que se ha trazado, el mismo que mostró en la Feria de Zacatecas de 2015, y siempre será grato que un torero, con la madurez y experiencia que ahora tiene el queretano, siga buscando afinar detalles, definir su estilo, y sentirse cómodo con lo que trata de expresar cuando está delante de la cara del toro.

Y aunque los toreros suelen tener unas rachas buenas, otras malas, o altibajos, lo más importante es ver que tienen la cabeza despejada para dar a cada toro su lidia. Eso, precisamente, fue lo que hoy hizo Octavio en La México, en una nueva demostración de que su carrera se consolida.

Con ocho años de alternativa a cuestas, El Payo ha superado esa frágil línea entre el "ser y no ser" y esta tarde en La México, con un primero toro flojito y con clase, como fue el segundo, trazó muletazos cargados de temple y cadencia, gustándose mucho, sintiendo lo que hacía, y con una personalidad que conectó fácilmente con el público.

Un par de series de naturales fueron el realce a una faena mecida, de figura natural y relajada, además de un empaque de torero que ahí queda. Y si el cuarto no le permitió hacer demasiado, porque venía sin ritmo, topando en la muleta y punteando con el pitón contrario al del cite, al sexto, que fue otro medio toro, muy dócil, el queretano acabó convenciendo a la parroquia. Qué difícil resulta proyectar al tendido cuando un toro embiste sin trasmisión. Pues el torero puso lo que al toro le faltaba.

Los muletazos frente a la puerta de cuadrillas, en los que toreó otra vez con la misma cadencia, fueron coreados por el público de forma entusiasta, porque si algo gusta en La México es el toreo terso, de zapatillas firmes, y sentimiento a flor de piel, al margen de que el de San Isidro embistió con la cara a media altura y sin emplearse en la tela.

Ahora sí, El Payo colocó una estocada rotunda que hizo rodar al toro patas arriba sin puntilla, hecho que levantó el ánimo de la gente, que pidió la segunda oreja con fuerza, pero que, marcando una norma distinta al criterio blandengue del palco de la autoridad, sólo se concedió un trofeo. El toreo de El Payo había trascendido ese premio, y lo que queda es lo otro: la huella de un torero que mantiene la concentración a tope y sabe bien lo que quiere, como ya lo había enseñado al torear de capote a su primero, porque también ha dado un salto cualitativo en dicho sentido.

En esta otro mano a mano "de papel", ante la imposibilidad de Luis David Adame de comparecer a la que sería su segunda tarde contratada, Sebastián Castella no brilló al nivel de otras tardes. Al francés se le notó eléctrico y hasta zapatillero con el que abrió plaza, un toro incómodo, que arrollaba buscando huir hacia la querencia, y frente al que no estuvo fino ni en la colocación, ni en lo toques.

El ceñido quite por chicuelinas hizo albergar mayores esperanzas, con aquel toro berrendo aparejado de capa, fino de hechuras y exigente, con más movilidad y transmisión que sus hermanos, pero que pedía cosas muy precisas.

Sebastián estuvo un tanto embarullado, menos con la espada, con la que ejecutó una excelente estocada, sin duda lo más destacado en su segundo capítulo de la tarde.

Y en el quinto, un ejemplar soso, que no decía nada, estuvo más esforzado -y asentado- y le dio muletazos templados que fueron bien recibidos por un público que terminó reconociendo su labor para tributarle una ovación en el tercio.

La mala noticia, de nuevo, y por desgracia, fue la poca asistencia de público a los tendidos, circunstancia que obligará a la empresa a realizar diversos cambios en los cuatro festejos programados para el próximo fin de semana, mismos que serán anunciados de manera oficial en las próximas horas. Bien dicen que es de sabios rectificar.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México, Quinta corrida de la Temporada Grande. Unas 8 mil personas en tarde agradable. Seis toros de San Isidro, correctos en presentación, variados en pintas, flojos y nobles en su conjunto. Pesos:523, 490, 490, 537, 540 y 531. Sebastián Castella (azul pavo y azabache): Palmas, silencio y ovación. Octavio García "El Payo" (gris perla y oro): Ovación, silencio tras aviso y oreja con petición. Incidencias: Destacó en varas Hugo Campos, que picó bien al 3o., y con los palos, destacaron Luis Alcántar Diego Martínez, que banderillearon con soltura. Hizo el paseíllo como sobresaliente Alejandro Ayala que, como la vez anterior, no salió a colocarse en su sitio ni en el tercio de varas ni en banderillas. 

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