Solitaria oreja de Leo en su encerrona (fotos)       

Magra cosecha de Leo Valadez en la San Marcos

La tarde de este domingo se llevó a cabo la novillada anunciada en el marco del Festival de Calaveras misma en la cual actuó como único espada el novillero Leo Valadez, encerrona que no se repetía en un novillero desde que el ahora matador de toros en retiro Ricardo Sánchez realizará tal hazaña. Al final de la tarde el resultado fue muy contradictorio.

Con el que abrió plaza rápidamente presentó sus credenciales recibiendo con estatuarias gaoneras y un vistoso quite por crinolinas. Tras brindar a todo el respetable y en el terreno de los medios trató de dimensionar las series por ambos pitones, lamentablemente el astado se vino a menos y careció de trasmisión.

Al margen de la poca colaboración de su enemigo el joven hidrocálido logró arrancar series muy meritorias, para terminar con su labor ejecutó ajustadas manoletinas. Después de un pinchazo sepultó el acero y recogió una cariñosa ovación.

Con el segundo de la tarde Leo Valadez ejecutó cadenciosas verónicas para luego llevar al caballo con elegancia, su labor con el capote concluyó con un quite por chicuelinas.
Con la muleta en la mano diestra se puso de rodillas para ejecutar una serie que le fue aquilatada, ya en el terreno de los medios se decantó por el sendero derecho para realizar una faena muy bien estructurada, después de varias tandas de calidad llegaron los fallos con la espada por lo que se retiró a las tablas en silencio.

El tercero de la tarde fue saludado en los medios con vibrantes verónicas para acto seguido recordar al Calesero en el quite simulado. Después de un sentido brindis a los monosabios se fue al centro del ruedo para plegar la muleta y de rodillas pasarse los pitones por la espalda, tristemente las cosas no trascendieron a causa de la extrema debilidad del novillo. Silencio en el resultado.

Ante el poco resultado de la primara parte del festejo Leo Valadez recibió de rodillas en los medios para ejecutar hasta tres largas y ajustadas verónicas, siguiendo con la variedad en los quites ahora ejecutó muy a su estilo las zapopinas. En el mismo tenor de entrega tomó los palos y por su gran voluntad fue aplaudido. La faena del cuarto se desarrolló en los medios donde especialmente por el lado derecho en un primer momento dimensionó varias series. En este sentido la parte más álgida e interesante llegó cuando el aguascalentense arrancó muletazos en las cercanías exponiendo el físico hasta extremos increíbles. Tras finiquitar su labor recibió una meritoria oreja.

Con el quinto de la tarde y después de un discreto saludo con el capote llegó el quite de la saltilleras. Ante la muleta el astado sacó el genio y aunque el joven novillero intentó agradar exponiendo al grado de ser alcanzado afortunadamente sin consecuencias, las cosas no trascendieron.

Con el que se suponía cerraría plaza Leo también estuvo muy sobrado y por encima de su enemigo como en cada uno de sus novillos, con la capa nuevamente estuvo muy torero dejando al sobresaliente Paulo Campero ejecutar el quite. Con la franela las cosas se pusieron cuesta arriba y aunque hubo muletazos de gran calidad tampoco llegó el triunfo.

Con el de regalo y con un público ya desesperado el único espada de la tarde recibió de rodillas para ejecutar una larga y dos faroles, de las tablas a los medios dibujó el lance fundamental del toreo, al retomar el sendero de los quites ejecuto la tafallera.
Calvando las zapatillas en la arena inició su labor con la muleta de manera vibrante pasándose los pitones a centímetros con dos cambiados por la espalda, acto seguido ejecutó series por el derecho de gran calado, mismas que fueron rubricadas con detalles tan finos como el desdén que bien pudiera haber firmado el de Monterrey.

En otro pasaje del último episodio fueron las tandas por el lado izquierdo y aunque el astado no presentaba condiciones para los naturales surgieron toreros detalles. Como en toda la tarde nuevamente estuvo errático con la espada hasta el punto de escuchar los tres avisos. Se retiró ppor su propio pie a la enfermería.

Ficha
Novillada de Festival de Calavaras ante media plaza y en tarde fresca se han lidiado novillos de diversas ganaderías que resultaron disparejos en presentación y en juego. Primero de Montecristo, segundo de Los Encinos, tercero y cuarto de Santa María de Xalpa, quinto de Teofilo Gómez, sexto de Boquilla del Carmen y el de regalo de La Paz. Pesos: 375, 416, 410, 430, 448, 437 y 412 kilos.  Leo Valadez (azul pavo y oro) ovación, silencio, silencio, oreja, palmas, palmas y división de opiniones tras los tres avisos. Incidencias: el banderillero Gustavo Campos saludo en el tercio durante la lidia del segundo de la tarde, por su parte el aspirante Aldo Navarro saludo tanto en el segundo como en el de regalo. Después de ser alcanzado por el astado de regalo Leo Valadez se retiró por su propio pie no obstante que el servicio médico lo buscó para revisarlo en la enfermería.  

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