"Fue una tarde inolvidable": Eloy Cavazos

El maestro de Monterrey recuerda la efeméride de su primer retiro

Aquel lunes 24 de marzo de 1985, al despertarse como siempre a las cinco de la mañana, Eloy Cavazos estaba viviendo uno de sus días más tristes como matador de toros: todavía con la adrenalina del día anterior, recordaba la memorable tarde que vivió en lo que a la postre sería su primer retiro en la Monumental Monterrey. Un retiro obligado…

El boletaje se había agotado días antes y la expectación era máxima. Eran otras épocas. Tiempo antes la otra figura del toreo, Manolo Martínez, se había retirado y con Eloy la afición regiomontana se quedaba huérfana de sus figuras.

"No te vayas Eloy", le decía la gente. Pero Eloy, sentado en el estribo del coso regiomontano, vestido de tabaco y oro, con la muleta plegada en su brazo izquierdo, observaba a corta distancia la muerte del que sería su último toro de aquella tarde memorable, mientras las notas del "Corrido de Monterrey" sonaban en las alturas.

José José, "El Príncipe de la Canción", había viajado exprofeso a la despedida como invitado especial y ahí, vestido de traje blanco desde su primera barrera de sol, le cantó a capela al diestro norteño las tristes notas de "Las Golondrinas". Mientras que El Piporro, quien le dio sus primeras vacas para torear a Eloy siendo un niño, sentado junto al mayor David Reynoso, atestiguaban la escena. 

Muchos de los ahí presentes, hombres y mujeres me consta, lloraron por la despedida de los ruedos del Pequeño Gigante.

"Estoy muy agradecido con mi Santísimo Padre que me haya dado facultades para poder seguir y me haya dado vida para poder disfrutar de todos mis seres queridos", señala Eloy al recordar aquella fecha.

"Así es, esto sucedió hace 35 años que me corté la coleta porque ya tenía muchos problemas en mi pierna izquierda y resultó que traía un problema cerebral. Yo creía que era de varias cornadas que tenía en mi pierna y fue un problema de cisticercosis, pero gracias a Dios y al doctor Román Garza Mercado salí adelante y al año y medio ya estaba volviendo a torear".

La tarde de su despedida quedó en los anales de la Monumental regiomontana, ya que ante tres ejemplares de Begoña y tres de San Miguel de Mimiahupam, Eloy Cavazos les cortó 10 orejas y cuatro rabos.

"Fue una tarde muy bonita... una tarde inolvidable para mí. Inclusive, hubo ahí unas multas para la empresa por le reventa que hubo. Era cuando gracias a Dios se llenaban las plazas, era una pasión hermosa y creo que por eso regresamos a los ruedos porque no se puede uno ir de este mundo sin disfrutar todas esas cosas tan hermosas que da la fiesta de los toros", agregó.

Siempre que Eloy se anunciaba en Monterrey, hasta la tarde de su último retiro definitivo ocurrido en noviembre del 2008, la plaza se llenó y su público vibró con él, confirmando que siempre fue un profeta en su tierra.

"Yo siento mucho cariño por mi gente, tengo mucho amor a mi Nuevo León, a mi Guadalupe, a mi Monterrey. Yo toda la vida he dicho que esto es lo máximo para mí, esta tierra y eso transmite a la gente, gracias a Dios los quiero mucho y me quieren mucho", dijo.

Y ayer, casualmente el mismo 23 de marzo, pero 29 años después –2014–, ya retirado de luces por segunda ocasión definitiva –2008–, estaba anunciando en una rueda de prensa su reaparición en unos festivales con causa, siendo el primero de ellos en Tlaquepaque, Jalisco.
 
"Esa noche tuve la oportunidad de saludar a don Vicente Fernández que es un hombre que admiro y quiero mucho y pude cortarle las orejas a un toro en un festival en una plaza hermosa como es Tlaquepaque. Son cosas muy bonitas que van pasando en mi vida…"

Pero ahora, disfrutando de los frutos que le ha dado la vida junto con su inseparable esposa Mary, como son sus cuatro nietos, retoños de sus hijos Eloy y Jaime Manuel, el célebre matador vive la vida tranquilo en su hogar, viendo los estragos que causa en la humanidad, un implacable virus.  

"Aquí estamos apartados en casita todos, obedeciendo porque este toro es un toro que no lo vemos, es un toro que no pesa casi nada a comparación a un toro para lidiarse en una corrida de toros, pero este toro es más mortal que cualquiera. Vamos a cuidarnos de este virus todos, vamos a cuidar a nuestros viejitos, a nuestras esposas, mujeres, niños, abuelitos, todos vamos a cuidarnos para que no se la cobre como se la ha cobrado en Italia, en España o en otras partes del mundo".

El miedo, el pánico que nos han sembrado las redes sociales, es ahora el que no deja dormir, comparable a aquellas noches de insomnio cuando Eloy tenía que enfrentar a un fiero en la plaza al día siguiente.

"Yo siempre he dicho que el toro lo tienes de frente y te embiste de frente y lo puedes ver, pero ahora sí que no sabemos quiénes podemos estar contagiados o quiénes podemos hacer daño, ahora sí que no vemos por dónde venga la cornada, por eso tenemos que estar más listos que en la plaza de toros. Solo me resta decirle a toda nuestra gente que no se suelten de la mano de Dios y que vamos a salir adelante", expresó.






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