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Faenas de distinto corte y calado        

El Payo realizó el trasteo más redondo y artístico al cuarto toro

La tarde no terminó de coger vuelo, a pesar del encomiable esfuerzo de los toreros por agradar que se toparon con la falta de remate en las embestidas de algunos de los toros del encierro de Xajay, sumado a la ausencia de una mayor eficacia estoqueadora, al final la tarde supo a poco, salvo por ese alarde de entrega de la cuarteta en faenas de distinto corte y calado.

La más redonda la firmó El Payo con el cuarto, un toro noble y con calidad al que toreó bellamente con el capote. La cadencia de sus verónicas, y el quite por el mismo palo, ha sido de lo mejor que se ha visto en el primer tercio en lo que va de la temporada. Minutos después, la faena mantuvo ese mismo nivel de clase y asentamiento por parte del torero queretano, que atraviesa por un momento muy atractivo de madurez y personalidad.

Las tandas tuvieron medida, y El Payo se gustó en los adornos, además de haber estado en torero, sintiendo mucho lo que hacía. La gente recibió su expresión con agrado porque hubo sinceridad en cada trazo. Pero a la hora de matar se perfiló un tanto largo, y no a la distancia a la que había estado toreando, que hubiese sido preferible, y señaló un pinchazo que le arrebató un importante triunfo de las manos.

Así le ocurrió en el séptimo, con el que intentó gustarse, pero sin que las condiciones de ese ejemplar le permitieran demasiado. De cualquier manera, ahí dejó su impronta, la de un torero comprometido y personal que tiene un sello distinto.

Otra de las faenas destacadas de la corrida corrió a cargo de Sebastián Castella delante del segundo, un toro encastado y exigente con el que el diestro francés estuvo centrado, valiente y torero, pues el de Xajay no regalaba ninguna embestida, sobre todo por el pitón izquierdo, por el que venía sin emplearse en la muleta. En cambio, sí lo hizo por el derecho, por donde Sebastián le dio series con mucha autoridad, ancladas siempre las zapatillas en la arena.

Cuando todo apuntaba que ya tenía una oreja de peso en la es puerta, el hecho de no haber tenido contundencia con la espada le privó del triunfo. Y lo más interesante es que el público lo trató con cariño y lo espero con el quinto, un toro noble pero deslucido que no proyectaba ninguna emoción, y al qué pasó de muleta ya con el estupor de saberse sin materia prima.

Paco Ureña le tuvo que tragar mucho al tercero, que carecía de fijeza y al que aguantó frenazos y miradas en medio de la expectación de la gente, que también lo estuvo alentando. Una buena estocada, un tanto desprendida, le valió saludar una cariñosa ovación en el tercio, muy similar a la que se llevó Arturo Macías tras el brindis de su amigo, hoy que se cumplen tres meses del grave percance sufrido el 8 de septiembre en Madrid, del que aún no ha podido reaparecer.

El colorado que hizo sexto, más que embestir, pasaba. Y Ureña se afanó con entrega para robarle pases meritorios en una faena en la que trató de hacer bien las cosas, pero sin conseguir expresar casi nada debido a la sosería del toro, que tampoco colaboró.

El espada más joven del cartel, Adré Lagravere "El Galo", se sacudió los nervios que entrañaba venir a confirmar su alternativa a la Plaza México, y al primer ejemplar de la corrida lo toreó con mucha suavidad y temple, en una faena cuya mayor cualidad fue el pulso.

Así se sucedieron las series, en las que toreó en la línea, con mucha medida y sentido de las distancias. Y si al final le falto redondear un poco más con una actitud más acorde a su condición de torero nuevo, dejó buenas sensaciones entre la gente.

Cuando a la corrida le hacía falta esa cuota de emoción para terminar una tarde sin demasiado contraste, El Galo intentó ponerle chispa a su actuación, y volvió a clavar las banderillas con variedad y alegría, antes de hacer una faena vistosa que tuvo pasajes ligados en un palmo de terreno.

A la hora de matar coloco una estocada trasera y algo tendida, de la que el toro tardo un poco en doblar. Sin embargo, la gente le pidió una oreja con fuerza que no fue concedida, y hubiera sido relevante para él en esta primera tarde como matador de toros en el coso de Insurgentes.

Con la Corrida Guadalupana a la vuelta de la esquina, se espera que el ambiente recobre el calor de tardes anteriores, y para eso están ya anunciados Sergio Flores, Andrés Roca Rey y Luis David, que el próximo jueves 12 de diciembre lidiarán la corrida de Begoña, que regresa a esta plaza tras 23 años de ausencia. Ojalá que las cosas salgan a pedir de boca, pues la afición se lo merece.

Ficha
Ciudad de México.- Plaza México. Sexta corrida de la Temporada Grande. Poco más de un cuarto de entrada (unas 13 mil personas) en tarde espléndida. Toros de Xajay, disparejos en hechuras (el 3o. protestado de salida), de variado comportamiento, de los que destacó el 2o. por su bravura (premiado con arrastre lento) y el 4o. por su clase. Pesos: 519, 483, 476, 490, 522, 518, 480 y 470 kilos. Sebastián Castella (malva y oro): Ovación tras aviso y palmas. Paco Ureña (azul marino y oro): Palmas y ovación tras aviso. Octavio García "El Payo" (blanco y plata): Ovación tras aviso y silencio. André Lagravere "El Galo" (palo de rosa y plata), que confirmó la alternativa: Leves palmas tras aviso y vuelta. Incidencias: Al finalizar el paseíllo se tributó un minuto de aplausos a la memoria del matador Fernando de la Peña, fallecido el viernes pasado. El Galo confirmó la alternativa con el toro "Capitán", negro, con 519 kilos. Destacó en varas Santiago Pérez, que picó bien al 2o. Y en banderillas, Ángel González hijo.






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