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Historias: Antonio Vanegas Arroyo

...Aquel impresor, que ya entrado en años, nos deja ver a un...

En Antonio Vanegas Arroyo, editor extraordinario, libro de reciente aparición, sus autores, coordinados por Mariana Masera, se dieron a la tarea de incluir un interesante compendio de aquellos impresos o testimonios conservados celosamente por los herederos del célebre impresor, gesto que ha recaído en Inés Cedeño Vanegas, bisnieta de Antonio y madre a su vez de Jonathan y Cristian Chávez Cedeño, que dan nombre a lo más reciente de este conjunto de obra, como la Colección Chávez Cedeño.

 Alrededor de ese largo ejercicio de acopio, que ha tomado más de un siglo de paciente trabajo, se vinieron construyendo diversas historias, dimes y diretes que no permitían tener un horizonte claro al respecto. Hubo incluso, la equivocada idea de que esa colección había sufrido el expolio o el saqueo.

Hoy, entre los descendientes de don Antonio existe la clara idea de compartirlos. Para ello ya se han concebido al menos dos obras. La que Jaddiel Díaz Frene y Ángel Cedeño Vanegas publicaron al comenzar este año: Antonio Vanegas Arroyo, andanzas de un editor popular (1880-1901), obra impulsada por el Colegio de México y la que hoy reseño.

En ese sentido, lo que podemos apreciar es una muy bien organizada colección, integrada por impresos, fotografías familiares, intercambio de correspondencia, pero sobre todo aquellas obras que no han circulado en forma masiva, como la célebre "Catrina", grabado excepcional de José Guadalupe Posada. Además de este célebre artista popular, se encuentran otros trabajos de Manuel Manilla, tan geniales como los del aguascalentense. Ambos, lograron un trabajo inmenso, creativo que sigue admirándonos.

Sorprende enterarse en estas obras sobre el hecho de que quienes heredaron el quehacer del célebre impresor, cobraron conciencia sobre lo valioso de su contenido, siendo uno de ellos, Arsacio Vanegas quien contribuyó desde hace poco más de medio siglo a difundir el quehacer del abuelo, tal y como lo hacía él, además de difundir la figura del patriarca hasta el año 2001 en que fallece. 

No podemos olvidar el nombre de Arsacio, que además fue un personaje ligado con la lucha libre, y aún más, con labores como entrenador físico. Allí están dos testimonios –los de Fidel Castro y de Ernesto el "Che" Guevara- a quienes preparó antes del célebre desembarco del Granma, la madrugada del 25 de noviembre de 1956, fecha con la que iniciarían las acciones encaminadas al triunfo de la Revolución Cubana que se materializó el 1° de enero de 1959.

Con Arsacio Vanegas se concretaron diversas exposiciones, tanto en el país como fuera del mismo. Las ediciones, aunque editadas en principio para exaltar la obra de Posada o Manilla, al final daban un panorama completo sobre el quehacer que emprendieron ambos creadores al lado del artesano Vanegas Arroyo, nacido en Puebla en 1850 y quien falleció en la ciudad de México 67 años después.

En los más recientes tiempos, nuevas luces al respecto de toda esa labor, quedan definidas en otros tantos trabajos editoriales que, en interminable propósito, nos siguen mostrando el incalculable patrimonio de hojas volantes, cuadernos y otras manifestaciones en las que la cultura popular se nutrió entre fines del XIX y comienzos del XX.

Cabe la posibilidad de mencionar el hecho de que gracias a Vanegas Arroyo, la obra de Posada y Manilla, así como otros artistas que no trascendieron tanto como estos dos hacedores magníficos, hubo forma de que ojos sensibles como los de Jean Charlot, Diego Rivera, Antonio Rodríguez, Mercurio López Casillas o Agustín Sánchez González, entre otros, no habrían tenido elementos suficientes para desarrollar la obra complementaria, de anotación y reflexión. Análisis y compendio que supone reunir el todo de aquel ejercicio cotidiano que con buril en mano emprendieron José Guadalupe y Manuel.

Desde luego, que el último trabajo, el que estuvo bajo la mirada de Mariana Masera, tiene la virtud de reunir testimonios orales de diversos integrantes de la rama Vanegas Arroyo, así como de una cuidadosa selección de piezas, en las que conviene mencionar aquellas donde ni Posada ni tampoco Manilla; mucho menos Antonio Vanegas, omitieron el tema taurino, intensificado a partir de la difusión masiva de aquellas "hojas de papel volando". Entre otras muestras, allí están, ante nuestros ojos los versos de "Vaya un torito embolado que al comercio ha revolcado", o "La sensacional cogida y muerte del famoso torero español Antonio Montes". 

De igual forma, aparece la portada del cuadernillo “Apuntes para el toreo”, prontuario dedicados a los aficionados a la tauromaquia, extractado de lo que sobre el arte escribieron los famosos diestros Pepe Hillo, Montes, Domínguez y otros modernos maestros. ¡¡Precios módicos!! Apreciamos la encantadora portada de uno de los pequeños ejemplares, pertenecientes a la Galería del Teatro infantil que lleva el título "Una corrida de toros o el amor de Luisa". 

También aparecen los retratos de Juan León "El Mestizo" y Francisco Jiménez "Rebujina", elaborados por Posada y que luego se incluyeron en la célebre edición de "Historia del toreo en México" de Domingo Ibarra, publicada en 1887, de la que hay una reciente edición facsimilar producida en Valladolid, España en 2015. También puede ubicarse entre las más recientes herramientas digitales ofrecidas, en este caso, por la Biblioteca "México".

En 1886, y con motivo de la muy dolorosa muerte que sufrió Bernardo Gaviño, se aprecia la portada de esa hoja que reúne los "Verdaderos y últimos versos de Bernardo Gaviño" con una composición de Manilla. Del mismo artista, se reproduce el "Glorioso éxito de Ponciano Díaz y de sus valientes charros en las plazas de Madrid", que recrean las triunfales presentaciones de esta pequeña compañía entre julio y octubre de 1889 en diversos ruedos hispanos y hasta portugueses. Y desde luego la interesante reproducción de uno de los muchos títulos que comprendieron la colección de canciones modernas. 

Este corresponde al año de 1895 y en su portada puede apreciarse la figura –en óvalo-, de Ponciano Díaz, acompañada de otros elementos decorativos que elaboró José Guadalupe Posada, seguramente un entusiasta más de la figura de aquel ídolo que, para el año de la publicación aquí referida, ya había entrado en notoria decadencia.
 A todo lo anterior, el resto de las ilustraciones son una delicia. 

Y junto a lo anterior, algunos retratos en los que puede admirarse a don Antonio Vanegas Arroyo, aquel impresor, que ya entrado en años, nos deja ver a un respetuoso señor, vestido con elegancia y tocado de un sombrero de bombín y su infaltable barba que sella, como quedó sellada su mejor descripción, aquella que se titula "Aquí está la calavera del editor popular A. Vanegas Arroyo… Río, Charco, Alberca, Acequia, Pozo, Alcantarilla, Atarjea, Regadera, Jeringa, etc., etc., etc." de la que, para finalizar se recogen los primeros versos:

Aquí está la calavera
Del editor popular,
Que merece figurar
Entre muertos de primera,
Y si esto les pareciera
Vanidosa pretensión,
Oigan la peroración
De un elocuente fantasma,
Y si no les entusiasma…
Merecen un coscorrón.

   Hasta la próxima.

Otros escritos del autor, pueden encontrarse en: https://ahtm.wordpress.com/

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