Juan Pablo detiene el tiempo en Autlán        

El hidrocálido cuajó a un gran toro de Los Encinos

Dos mío. Dios mío. Hay tardes como la de hoy, en que el temor de quedarse corto en la descripción de lo visto (No. Visto no, sentido, vivido y gozado) de quedarse corto en la palabra escrita.

Porque hoy fue una de esas tardes con la que todo aficionado soñamos. Una ciudad enamorada de la fiesta de los toros; un encierro equilibrado, con trapío. Sin exceso de romana y fino de hechuras. Bravo –vaya que arrearon a los piqueros, y, además, con clase.

Así que los toreros, cada cual con su estilo, estuvieron muy entregados, con la actitud de competir con nobleza. Tarde de cinco trofeos en la espuerta y dos más al menos que se quedaron en los filos de las espadas. Pero es lo de menos.

Qué no diera cualquier plaza por haber visto lidiar éste par de encierros que presentó Los Encinos en el carnaval de Autlán. Ésta afición, y no la de la capital del país fue la que se sentó a la mesa a paladearlos con fruición.

Y el plato fuerte de hoy: una faena de Juan Pablo Sánchez a "Poco Pelo II", sexto, en la tarjeta de sorteo. Toro que desde saltar al ruedo cantó lo que sería. Como sus hermanos atacó pronto y fuerte a los montados, quienes por cierto han estado muy bien. El éxtasis vendría en el tercio de muerte.

El de Aguascalientes ya había identificado las virtudes del toro de Los Encinos, por lo que no se anduvo por las ramas. Una serie para centrase con él, y a torear como hace muchos, muchos años no veía. Primero. Con el temple proverbial en el aguascalentense, sí. Mas hoy fue una faena bien construida, plena de hondura, relajamiento, tersa muleta de seda, el palillo cogido con las yemas de los dedos, que de tan suave, en un momento de su labor resbaló sin violencia. Vamos, que hasta eso formó parte de una obra de arte que nos ha dejado extasiados porque detuvo el tiempo.

Describir naturales y derechazos, me suena a pleonasmos inútiles. Quien teje un canasto teje cien. Grandes cosas se avizoran en el futuro de un torero que es capaz de transportar al público a las emociones que hoy hemos vivido en esa faena.

Cuando ya la faena estaba hecha vino el toreo por cara para igualar al gran toro de Eduardo Martínez Urquidi. Iniciaba la petición de indulto cuando Sánchez se volcó sobre el morrillo, para señalar un pinchazo y enseguida sepultar la entera ración de acero. Con todo y el pinchazo, no dudó el palco en presentar el pañuelo blanco.

Y asoman las conjeturas ¿Era "Poco Pelo II" mejor que "Hocicudo", el toro que indultó Juan Pablo en Guadalajara? Sí. Más completo, puesto que las virtudes fueron por ambos lados. Aquel tuvo un lado izquierdo soberbio. Éste lo fue por ambos pitones. Se le concedió un arrastre lento, que me supo a poco. Enhorabuena al criador, al torero, a la afición de Autlán, y a la gente buena de la privilegiada tierra de Aguascalientes.

Como disfruta –y nos hace disfrutar– Enrique Ponce todo lo que realiza en el ruedo. Su andar, su comunicación con el tendido, la manera en que diagnostica, vamos a llamarle así, las virtudes de los toros que le corresponden. Con un gusto por su profesión, que es imposible no sentirlo.

Al que abrió plaza (no tiene empacho alguno, ni le pesa actuar –como bien lo merece– en primer sitio, le realizó una faena de las suyas; aunque hoy se haya embraguetado a los toros, jamás perdió su bien conocida estética. Con Velador, la espada el privó, temporalmente, de un par de orejas.

Cuando lidió el cuarto de la tarde, ya se le había ido por delante Juan Pablo Sánchez. Se apretó más aún los machos y se enredó en una faena plena de sabiduría, ante el muy buen toro de Los Encinos, con el que había que estar muy centrado. Ahora sí, el valenciano se fue tras de la espada con la entrega de alguien que estuviera buscándose un sitio y cortó dos orejas que el público tanto esperaba.

Arturo Macías no iba a irse de vacío. Con la venia de Juan Pablo, quien lidiaba el hipotético cierraplaza, su paisano anunció un toro de regalo. "Guantero", segundo reserva, también del hierro titular.

Y la faena fue con el sello de la casa. De entrega a más no poder. Claro que rescatamos muchos pasajes de buen toreo. Una entera que le mereció un trofeo. No iba a irse de vacío. Qué caray.

Ficha
Autlán de la Grana, Jal. Plaza “Alberto Balderas”. Cuarta corrida de carnaval. Poco más  de dos tercios de entrada en tarde calurosa. Siete toros de Los Encinos (el 7o. como regalo), bien presentados, buenos en general, de los que sobresalieron 3o., 4o. y 6o., éstos dos premiados con arrastre lento. Pesos: 519, 489, 485, 470, 517, 472 y 473 kilos. Enrique Ponce (azul plúmbago y oro): Ovación y dos orejas. Arturo Macías (sangre de toro y oro): Ovación, división tras aviso y oreja en el de regalo. Juan Pablo Sánchez (sangre de pichón y azabache): Oreja y oreja. Incidencias: Al final de la lidia del 6o., Sánchez invitó a saludar al ganadero Eduardo Martínez Urquidi.

Banners
Banners
Banners


Compartir noticia


Banners Banners Banners

altoromexico

Medio de comunicación de actualidad taurina