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Efemérides: La muerte de El Soldado

Hace 27 años, el 13 de noviembre de 1990

El 13 de noviembre de 1990 murió uno de los toreros referenciales del siglo XX en nuestro país, Luis Castro "El Soldado", un cuarto de siglo de aquel triste día en el que el maestro dejó de existir, en la Ciudad de México, producto de un infarto y a los 78 años de edad.

De entre tantas tardes de gloria que El Soldado brindó a los aficionados, y otras tantas de broncas, trayectoria de figura que lo catapultó a un lugar especial en la historia, tiene también la referencia de haber lidiado al primer toro en la Plaza México, aquel "Jardinero", de San Mateo, la tarde del 5 de febrero de 1946, hace casi 70 años.

Fue en el barrio de Mixcoac, en la Ciudad de México, donde el 25 de agosto de 1912 nació Luis Castro Sandoval. De joven sufrió la pobreza y carencias materiales; vivía cerca de un cuartel y solía vestirse con ropa que los militares le regalaban, de ahí el mote que lo acompañó durante toda su vida.

El Soldado debutó como novillero en la plaza de Mixcoac en 1931, día en el que dejó ver sus buenas maneras. Un año después, el 3 de abril de 1932, se presentó en el El Toreo de la Condesa alternando con Arturo Álvarez "El Vizcaíno" y Leopoldo Ramos.

Intensa resultó su etapa novilleril, de tal suerte que tomó la alternativa en El Toreo el 5 de marzo de 1933, de manos de Joaquín Rodríguez "Cagancho" y David Liceaga como testigo, con un encierro Coaxamalucan.

Viajó para hacer campaña en España y recibió su segunda alternativa el 24 de marzo de 1935, en Castellón de la Plana, llevando como padrino a Rafael Gómez "El Gallo" y como testigo a Lorenzo Garza, ante ejemplares de Carmen de Federico.

Confirmó en Madrid poco tiempo después, ya que la ceremonia tuvo verificativo el 12 de mayo del mismo año. El Gallo volvió a ser el padrino, mientras que Marcial Lalanda fungió como el testigo. Fuerte fue la rivalidad que sostuvo con Lorenzo Garza, tanto en España como en México, retos y provocaciones que emocionaban a los públicos.

A veces irreverente y siempre recio, quizá sus dos faenas más representativas fueron las logradas ante "Rayito" y "Famoso", ambos de San Mateo, trasteos que quedaron marcados por la singular elegancia de un torero que, a lo largo de su trayectoria, hizo suyo el toreo a la verónica; inolvidables aquellos lances llenos de tersura y cargando la suerte, mismos que tuvieron tal vez su representación más brillante ante "Porrista", de Torrecilla, el 5 de marzo de 1944, en El Toreo.

Y para broncas, la del 11 de enero de 1942 cuando, en medio del volar de los cojines, mató desde un burladero al toro "Corvejón" de San Diego de los Padres. La semana siguiente, en el mismo ruedo de El Toreo de la Condesa, pidió uno de los cojines y cambió las lanzas por cañas al pegar estatuarios parado sobre la almohadilla.

Cosido a cornadas, quizá la de mayor gravedad fue la que le infirió el toro "Calao", de Piedras Negras, que le seccionó la femoral. La acertada intervención del doctor Rojo de la Vega le salvó la vida al torero, que posteriormente también logró librar la amputación de la pierna.

Se despidió del Toreo de Cuatro Caminos el 29 de abril de 1962, tarde en la que paséo una oreja. Su última actuación tuvo lugar el 12 de agosto del mismo años, en Tuxpan, Veracruz, mano a mano con Luis Procuna y ante un encierro de Presillas, rematando así las 430 corridas de toros las que El Soldado toreó a lo largo de su carrera.

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